Recetas fáciles de hacer para la vuelta a la rutina: 7 ideas para comer bien sin complicarnos

Volver a la rutina suele significar recuperar horarios, trabajo, colegio y actividades que dejan menos tiempo para decidir qué vamos a cocinar cada día. En esos momentos, contar con algunas recetas fáciles de hacer puede ayudarnos no solo a comer de forma variada, sino también a organizarnos mejor y aprovechar los alimentos que ya tenemos en casa.

No necesitamos preparar platos complicados ni pasar horas en la cocina. Con algunos productos de mercado, una planificación sencilla y varias preparaciones versátiles podemos resolver buena parte de nuestras comidas semanales.

Además, organizar el menú tiene otra ventaja importante: nos permite reducir el desperdicio alimentario en casa. Aprovechar una verdura que empieza a madurar, transformar el pollo que sobró de otra comida o utilizar varios huevos antes de que se acumulen en la nevera puede convertirse en el punto de partida de una nueva receta.

De hecho, los hogares generan más de la mitad del desperdicio alimentario contabilizado en la Unión Europea. Por eso, pequeños hábitos cotidianos como planificar, conservar correctamente los alimentos y reutilizar las sobras pueden marcar una diferencia.

Recetas fáciles de hacer: organizar antes de cocinar

Antes de buscar nuevas recetas, podemos empezar observando qué tenemos en la nevera y la despensa.

Una buena planificación semanal no significa decidir con exactitud qué comeremos cada día. Podemos simplemente seleccionar algunos ingredientes básicos que combinen entre sí.

Por ejemplo:

  • verduras de temporada;
  • huevos;
  • pollo o carne picada;
  • pescado;
  • arroz, pasta o patata;
  • legumbres;
  • queso;
  • frutas.

Con esta base podemos preparar diferentes recetas para comer fáciles sin comprar ingredientes específicos para cada plato.

También podemos cocinar cantidades algo mayores de determinadas preparaciones, como verduras asadas, arroz o salsa de tomate, para utilizarlas posteriormente en otras recetas.

Así conseguimos ahorrar tiempo y aprendemos cómo evitar el desperdicio alimentario de una manera práctica.

7 recetas para comer fáciles durante la vuelta a la rutina

1. Bowl de pollo, arroz y verduras

Los bowls son una de las preparaciones más versátiles para organizar el menú semanal.

Podemos combinar arroz, pollo a la plancha y verduras como calabacín, pimiento, zanahoria o berenjena. También podemos añadir legumbres, semillas o algún fruto seco.

La ventaja está en que podemos cocinar los ingredientes por separado y utilizarlos después en otras elaboraciones.

Cómo aprovechar las sobras

Si nos queda pollo, podemos utilizarlo al día siguiente en una ensalada, unas fajitas o un salteado.

Las verduras asadas también pueden convertirse en acompañamiento, relleno de una tortilla o base para una crema.

De esta manera, una sola preparación nos permite resolver varias comidas.

2. Tortilla de verduras: una de nuestras recetas fáciles con huevos

Cuando buscamos recetas fáciles con huevos, la tortilla es probablemente una de las opciones más versátiles.

Podemos prepararla con calabacín, cebolla, espinacas, champiñones, pimientos o prácticamente cualquier verdura que tengamos disponible.

Es además una buena receta de aprovechamiento cuando encontramos pequeñas cantidades de verduras que no serían suficientes para preparar otro plato completo.

Podemos acompañarla con una ensalada, verduras asadas o una rebanada de pan integral para obtener una comida sencilla.

3. Albóndigas con verduras: recetas con carne picada fáciles

Entre las recetas con carne picada fáciles, las albóndigas nos ofrecen muchas posibilidades.

Podemos elaborarlas con carne picada, ajo, huevo y especias y acompañarlas con una salsa casera de tomate y verduras.

Otra posibilidad es incorporar directamente zanahoria rallada, cebolla o calabacín a la mezcla.

Preparar una cantidad mayor nos permite reservar una parte para otro día o congelarlas correctamente en porciones.

Así evitamos cocinar desde cero cada vez que queremos preparar una comida completa.

4. Quiche de verduras para aprovechar lo que queda en la nevera

Las recetas de quiche fácil son especialmente interesantes para aprovechar ingredientes.

Podemos preparar una quiche utilizando huevos, verduras, queso y una base de masa. Espinacas, puerro, cebolla, calabacín o champiñones funcionan especialmente bien.

Incluso podemos incorporar pequeñas cantidades de pollo, jamón u otros ingredientes que hayan quedado de preparaciones anteriores.

La quiche puede servirse caliente o fría, lo que también la convierte en una alternativa práctica para llevar al trabajo.

5. Ensalada templada de garbanzos

Las legumbres no tienen por qué limitarse a los platos de cuchara.

Podemos combinar garbanzos cocidos con tomate, pimiento, cebolla, espinacas, huevo cocido o verduras asadas.

Un aliño sencillo de aceite de oliva, limón o vinagre puede completar el plato.

Esta receta también nos permite aprovechar ingredientes preparados previamente durante la semana.

Si tenemos medio pimiento, unas verduras asadas o un huevo cocido en la nevera, podemos incorporarlos fácilmente.

6. Pescado al horno con patata y verduras

El pescado al horno requiere poca preparación y podemos cocinar al mismo tiempo la guarnición.

Colocamos unas patatas cortadas finas, cebolla y verduras en una bandeja y añadimos el pescado cuando las verduras estén parcialmente cocinadas.

Podemos adaptar la receta según los productos que encontremos disponibles y las especies de pescado que prefiramos.

Además de ser sencilla, es una buena forma de preparar una comida completa utilizando una única bandeja y reduciendo el tiempo que dedicamos a cocinar.

7. Crema de verduras de aprovechamiento

Una zanahoria, medio calabacín, un trozo de calabaza, puerro, cebolla o patata pueden convertirse fácilmente en una crema.

No necesitamos seguir siempre una receta exacta.

Podemos cocer las verduras, triturarlas y ajustar después la textura con agua o caldo.

Es una de las recetas más útiles para reducir el desperdicio alimentario, porque nos permite utilizar verduras que todavía están en buen estado pero que debemos consumir pronto.

Cómo reducir el desperdicio alimentario durante la semana

El desperdicio no se produce únicamente cuando tiramos grandes cantidades de comida. También aparece poco a poco: una fruta que olvidamos, media cebolla que queda en la nevera, una ración cocinada que no volvemos a utilizar o un producto cuya fecha dejamos pasar.

Para evitar desperdicio alimentario podemos incorporar algunos hábitos sencillos:

  • revisar la nevera antes de hacer la compra;
  • planificar varias comidas antes de elegir ingredientes;
  • colocar delante los productos que debemos consumir primero;
  • congelar correctamente lo que no vayamos a consumir;
  • cocinar cantidades adecuadas;
  • reutilizar ingredientes en nuevas recetas;
  • diferenciar correctamente entre fecha de caducidad y consumo preferente.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación analiza precisamente tanto los productos que los hogares desechan sin utilizar como las recetas ya cocinadas que terminan en la basura.

Por eso, cuando buscamos cómo reducir el desperdicio alimentario, la planificación y el aprovechamiento de las preparaciones son dos estrategias especialmente útiles.

Una misma compra, diferentes recetas

También podemos pensar al revés: en lugar de comprar un ingrediente para cada receta, podemos seleccionar productos que sirvan para varias.

Por ejemplo, un calabacín puede formar parte de una tortilla, un bowl, una crema o una quiche.

Los huevos pueden utilizarse para tortillas, ensaladas, quiches o acompañamientos.

Unas verduras asadas pueden servir como guarnición un día y convertirse después en relleno o crema.

Este sistema facilita la organización y nos permite consumir lo que ya tenemos antes de volver a comprar.

Preguntas frecuentes

¿Qué recetas fáciles podemos preparar para toda la semana?

Podemos preparar bowls de arroz y verduras, tortillas, legumbres, cremas, pescado al horno, quiches o elaboraciones con carne picada. Lo más práctico es escoger ingredientes que podamos reutilizar en diferentes platos durante varios días.

¿Cómo evitar el desperdicio alimentario en casa?

Podemos empezar planificando nuestras comidas, revisando los alimentos que ya tenemos antes de comprar, conservando correctamente los productos y transformando las sobras en nuevas recetas. También resulta útil colocar en una zona visible de la nevera los alimentos que debemos consumir primero.

¿Qué podemos cocinar con ingredientes que nos han sobrado?

Las tortillas, cremas, quiches, ensaladas templadas, salteados, arroces y platos de pasta son especialmente versátiles. Podemos adaptar estas recetas a pequeñas cantidades de verduras, carnes o alimentos ya cocinados que necesitemos consumir.

Volvamos a la rutina con menos complicaciones y más aprovechamiento

Organizar nuestras comidas no tiene por qué significar pasar toda la semana cocinando. Con unas pocas recetas fáciles de hacer, ingredientes versátiles y algo de planificación podemos preparar platos diferentes, ahorrar tiempo y aprovechar mucho mejor cada alimento.

Huevos, verduras, pescado, carne, frutas, legumbres o cereales pueden convertirse en múltiples recetas si aprendemos a combinarlos y reutilizarlos.

Además, reducir el desperdicio alimentario empieza precisamente en esas pequeñas decisiones que tomamos cada día: comprar lo que necesitamos, conservarlo correctamente y aprovechar lo que ya tenemos.

En nuestra próxima visita al mercado podemos empezar con una idea sencilla: elegir productos frescos y pensar en dos o tres formas diferentes de utilizarlos durante la semana. Así conseguiremos una vuelta a la rutina más organizada, práctica y también más responsable.

Artículos relacionados